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Tuesday, November 11, 2008

Y las repentinas ganas...

Los pasillos te extrañan, de mis despistes selectivos, que muy selectivos, se van desgranando las horas de estres en una interminable espiral de trabajos y exámenes finales, y de pronto en el mundo privado creado, efímero, y unipersonal de la música en audífonos, suenan esas notas, esa canción que me lleva al pasado, que siendo reciente se siente ya tan pretérito, y recuerdo donde estabas, cuando estabas, donde estabas... estábamos.
¿Qué fue de los sueños, de los planes, de las risas y de las promesas? hecho añicos, levemente los pedazos van configurando las heridas que fueron y son, las cicatrices que fueron y serán, como trozos de espejos que reflejan imágenes incompletas, rostros desgajados que a medias sonrisas y medias lágrimas van aceptando lo que resulta de un sí o un no, de una noche de insomnio o del tomar un camino diferente a otro.
¿Existe acaso un efecto mariposa? sí, ese efecto mariposa que desencadena tanto, y todo, por un simple cambio, una simple alteración... de esas alteraciones que fueron, hoy quedan decepciones, nostalgias, y de nuevo canciones y notas que duelen, letras que parecen escritas a modo para hacernos llorar, ¿o solo hacerme llorar?, que fue de nuestra vida, hoy es otra, y no sabemos que será mañana, las aves del destino que no ensucian el plumaje nos arrebatan, incluso con gracia, lo que tenian planeado y creímos siempre cierto, mientras las flores del tiempo se marchitan bajo caprichosas formas de las serpientes que las acechan, nuestras flores, nuestros minutos, de nuevo nuestros sueños.
Volverán los que se fueron, se irán los que vinieron, mi locurra arrasa con sus olas a mi corazón, que a pesar de todo no morí, sufri, pero no morí, y al sentir desfallecer siempre se levanto el sol de nuevo, y poco a poco, los petalos marchitos volaron, ceniza se hicieron, y los nuevos colores igual fueron acechados, pero siguen, y siguieron.
Si, se sienten solos los pasillos de la vida sin tí, y yo que te perdía sin saberlo, y tu que me perdías sin saberlo, las preguntas se estrellan con estrépito contra la pared, y sin embargo, sonrío, te sonrío, y del recuerdo con cariño, te desvaneces de nuevo entre lo urgente y las cuentas corrientes, te vas, fluyes, y de nuevo volverás a mi mente, lo sé.
Felicidad para tu vida, felicidad para la mia, algún día caminando y caminando seguro te encontraré.

Sunday, October 26, 2008

Sobre mi locura...

Sé que estoy loco, se bien que lo estoy, no voy a demeritar en negar, ni denegar, pero aun así los colores que se muestran entre haces de luz lo simbolizan todo, sin preceder, sin antesala a la confusión que me provocan las mareas de la vida, que sin pensarlo, van moldeando las rocas de mi espíritu, entre amor y desamor, recuerdos y recortes de lo que ya fue, una mirada, una risa, una pasión, una obsesión, todo parece entretejerse en los campos oscuros, vacíos, donde al flotar las esferas del tiempo estallan y contraen todo a su paso, para darles lugar a todas ellas, a las flores, a las cosas, a las masas y mareas del tiempo y el espacio.

De mi locura viene, y a mi locura alimenta y va, que un paso a la vez va creando y destruyendo, ¡el rey ha muerto!, ¡viva el rey!, movimientos y cismas, los cambios y transformaciones que los listones y óvalos de la vida van sucediéndose, uno tras otro, en espirales que se rompen, eternas, siempre al diferente circular de los tiempos, de instantes que a veces vuelven sin que nos demos cuenta, y de tener la música del alma tan dentro, y tan fuera, dispuesta a salir, a explotar, a brotar del corazón cambiando y uniendo su fuerza a los vectores que presionan todo al mismo tiempo. Extraña morfología, extraño equilibrio, que va dando brío a lo que no vemos, fuerzas que nos atan, nos impulsan, tenues hilos de plata que van uniendo destinos, poco a poco quizá, premeditadamente, tal vez desde tiempo atrás.

Los gritos, el ruido, todo es creación y a la vez devastación, es el suceder del futuro al presente, para destrozarlo en pasado, que se astillará hasta desaparecer poco a poco, un pasado que un día no será recordado por nadie, una tenue y débil señal de todo lo que valoramos, por todo lo que luchamos, y que un día no será nada para nadie, tal vez ni un legado humano, a los imparables, inmutables a la vez, movimientos del péndulo, ¿para qué tanto esfuerzo?, ¿para qué tanta lucha?, en nombre de lo que será olvidado entregamos nuestras vidas, sin lo cual quizá, todos moriríamos en un mar de desidia, al no tener nada para dar un paso más, al tener conciencia que todo es para nada, y nada será para todos. ¿Qué es entonces el ayer?, de lo que hoy es para mañana, es de los pequeños pedazos y resquicios de la existencia, de los retazos del tiempo, que poco a poco los recuerdos que serán olvidados dan sentido a la presencia, a la trascendencia, a la existencia.

Algún día tendremos alas, mientras tanto, sonreír, vivir, respirar, sentir, y sin esperar el siguiente movimiento, voluntad de saber, de coexistir, de nuevo, sonreír.